01 diciembre 2010

Aramí


Una de las cosas que amo de Asunción son sus cielos. Y son cielos, porque no es sólo uno.
Cada día es uno nuevo, de diferentes colores y formas.
Creo que para quienes habitamos esta ciudad capital tan particular, y especialmente, para quienes la habitamos desde siempre, el escenario se vuelve común, y quizás pierde gran parte de su valor....ese cielo compañero, de infinitas tonalidades cálidas y frías, siempre está y estará ahí.
Cuando estuve lejos, busqué el cielo de día y de noche, y lo encontré de a ratos. Sentí la falta de su permanente inmensidad.

Ahora -más consciente- sólo me rindo a la maravilla y me dejo abrazar.

Hoy -ilusa quizás- capturé un instante, un pedacito de cielo, un aramí.

1 comentario:

  1. ahora que ando por estos pagos, voy a mirar con más atención hacia arriba...

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